viernes, 12 de octubre de 2012

Cáncer de Mama



 19 de Octubre  
Día Mundia del Cáncer de Mama


Un tumor puede ser benigno (no es peligroso para la salud) o maligno (es potencialmente peligroso). Los tumores benignos no son considerados cancerosos: sus células tienen una apariencia casi normal, crecen lentamente y no invaden tejidos próximos ni se propagan hacia otras partes del cuerpo. Los tumores malignos son cancerosos. De no ser controladas, las células malignas pueden propagarse más allá del tumor original hacia otras partes del cuerpo.

El término “cáncer de mama” hace referencia a un tumor maligno que se ha desarrollado a partir de células mamarias. 
Generalmente, el cáncer de mama se origina en las células de los lobulillos, que son las glándulas productoras de leche, o en los conductos, que son las vías que transportan la leche desde los lobulillos hasta el pezón. Con menos frecuencia, el cáncer de mama puede originarse en los tejidos estromales, que incluyen a los tejidos conjuntivos grasos y fibrosos de la mama.
Un “factor de riesgo” es todo aquello que aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Muchos de estos factores de riesgo escapan a tu control, por ejemplo, la edad, los antecedentes familiares y personales. No obstante, existen algunos que sí puedes controlar, como el peso, la actividad física y el consumo de alcohol.

Factores de riesgo que puedes controlar
Peso. 
El sobrepeso supone un riesgo elevado de cáncer de mama, en especial para mujeres postmenopáusicas. El tejido graso es la principal fuente de estrógeno que posee el cuerpo tras la menopausia, cuando los ovarios dejan de producir la hormona. Una mayor cantidad de tejido graso implica un mayor nivel de estrógeno, lo que puede aumentar el riesgo de cáncer de mama.

Dieta. 
La dieta es presuntamente un factor de riesgo para muchos tipos de cáncer, incluido el cáncer de mama, pero todavía no se ha determinado con certeza qué tipos de alimentos aumentan el riesgo. Un buen comienzo puede ser evitar la carne roja y otras grasas animales (incluidas las grasas lácteas del queso, la leche y el helado), ya que pueden contener hormonas, otros factores de crecimiento, antibióticos y pesticidas. Algunos investigadores consideran que ingerir demasiado colesterol y otras grasas constituye un factor de riesgo, y ciertos estudios indican que comer carnes rojas o procesadas en exceso conlleva un riesgo elevado de cáncer de mama. Lo más recomendado es llevar una dieta con bajo contenido graso, y rica en frutas y vegetales

Ejercicio. 
Cada día hay más pruebas de que el ejercicio ayuda a reducir el riesgo de cáncer de mama. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda hacer ejercicio físico entre 45 y 60 minutos al menos 5 días a la semana.

Consumo de alcohol. 
Algunos estudios revelaron que el riesgo de cáncer de mama aumenta en relación con la cantidad de alcohol que consume una mujer. El alcohol puede afectar la función renal de control sobre los niveles de estrógeno en sangre, lo cual puede aumentar el riesgo.

Tabaquismo. 
Fumar suele implicar un leve aumento en el riesgo de cáncer de mama.

Exposición al estrógeno. 
Debido a que el estrógeno en las mujeres estimula el crecimiento de las células mamarias, la exposición a esta hormona durante períodos prolongados ininterrumpidos puede aumentar el riesgo de que se forme cáncer de mama. Tú puedes controlar algunos de estos factores de riesgo, entre ellos:
  • el uso de terapias de reemplazo hormonal combinadas (estrógeno y progesterona; TRH) durante varios años, o el uso de estrógeno solo durante más de 10 años
  • el sobrepeso
  • el consumo regular de alcohol
Uso reciente de anticonceptivos orales. 
El uso de anticonceptivos orales (pastillas anticonceptivas) parece aumentar levemente el riesgo de desarrollar cáncer de mama, pero solo durante un período limitado. Las mujeres que hayan dejado de utilizar anticonceptivos orales por más de 10 años no parecen presentar un riesgo mayor de desarrollar cáncer de mama.

Estrés y ansiedad.
No hay pruebas claras que indiquen que el estrés y la ansiedad pueden aumentar el riesgo de cáncer de mama. No obstante, todo lo que hagas para reducir el estrés y mejorar tu bienestar, tu estado de ánimo y tu grado de satisfacción puede afectar notablemente tu calidad de vida. Los llamados “ejercicios de la conciencia” (como la meditación, el yoga, los ejercicios de visualización y las oraciones) pueden aportar mucho a tu rutina diaria o semanal. Algunos investigadores consideran que estas prácticas fortalecen el sistema inmunitario.

Factores de riesgo que no puedes controlar
Sexo. 
Ser mujer es el mayor factor de riesgo para que se forme cáncer de mama. Si bien los hombres pueden padecer la enfermedad, las células mamarias de las mujeres crecen y cambian constantemente, principalmente debido a la actividad de las hormonas femeninas estrógeno y progesterona. Esta actividad aumenta notablemente el riesgo de cáncer de mama.

Edad.
El envejecimiento es el segundo factor de riesgo más importante. En edades de 30 a 39 años, el riesgo es de 1 en 233, es decir del 0,43 %. Después de los 60 años, el riesgo pasa a ser de 1 en 27, es decir del 4 %.

Antecedentes familiares de cáncer de mama. 
Si tienes algún familiar de línea directa (madre, hija, hermana) que ha sido diagnosticado con cáncer de mama o tienes varios familiares que han padecido cáncer de mama u ovario (especialmente antes de los 50 años), podrías tener un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.

Antecedentes personales de cáncer de mama.
Si ya te han diagnosticado cáncer de mama en el pasado, el riesgo que tienes de que reaparezca, ya sea en la misma mama o en la otra, es mayor que si nunca hubieses padecido la enfermedad.

Raza.
Las mujeres blancas son un poco más propensas a desarrollar cáncer de mama que las mujeres afroamericanas. Las mujeres asiáticas, latinas y nativas norteamericanas tienen un riesgo menor de desarrollar cáncer de mama y morir a causa de ello.

Terapia de radiación en el tórax. 
Recibir terapia de radiación en la zona del tórax en una edad temprana (infancia o juventud) como tratamiento para otro cáncer aumenta significativamente el riesgo de que se forme cáncer de mama. El mayor riesgo se da cuando la radiación se aplica durante la etapa de desarrollo de las mamas (durante las adolescencia).

Alteraciones de las células mamarias. 
Cualquier alteración atípica de las células mamarias que se detecte en una biopsia (extracción de tejido sospechoso que se analiza con un microscopio) puede ser un factor de riesgo. Estas alteraciones incluyen la proliferación de células (llamada hiperplasia) y el aspecto anormal (atípico) de las células.

Exposición al estrógeno. 
Debido a que el estrógeno en las mujeres estimula el crecimiento de las células mamarias, la exposición a esta hormona durante períodos prolongados ininterrumpidos puede aumentar el riesgo de que se forme cáncer de mama. Algunos de estos factores de riesgo no se pueden controlar, entre ellos:
  • empezar a menstruar (períodos mensuales) en una edad temprana (antes de los 12 años)
  • entrar en la menopausia (fin de los ciclos mensuales) en una edad avanzada (después de los 55 años)
  • la exposición a estrógenos en el ambiente (por ejemplo, las hormonas presentes en la carne o los pesticidas como el DDT, los cuales producen sustancias similares al estrógeno cuando son absorbidos por el cuerpo)
Embarazo y lactancia. 
El embarazo y la lactancia reducen la cantidad total de ciclos menstruales en la vida de una mujer, y esto parece reducir el riesgo de cáncer de mama en el futuro. Las mujeres que nunca han tenido un embarazo a término o que han tenido su primer embarazo a término después de los 30 años tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama. En el caso de las mujeres que tienen hijos, la lactancia puede reducir levemente el riesgo de cáncer de mama, especialmente si continúan amamantando durante 1 año y medio a 2 años. Para muchas mujeres, no obstante, amamantar durante tanto tiempo no es viable ni práctico.

La noticia de un cáncer es un ciclón en el ánimo del que la recibe y genera en sus familiares preguntas para las que probablemente no tengan respuesta
La noticia de un cáncer es un ciclón en el ánimo del que la recibe y genera en sus familiares preguntas para las que probablemente no tengan respuesta: ¿Hay que disimular el miedo y las lágrimas? ¿Valen las mentiras piadosas?
La atención psicológica del enfermo y su entorno a cargo de profesionales se ha convertido en una cuestión prioritaria para los especialistas, trabajadores sanitarios y asociaciones.



Enfrente de mi familia       
“Le dije al doctor que lo que tuviera que decirme a mí lo dijera enfrente de mi familia. Y así fue (…). Sí, se me iba a caer el pelo. Sí, me iban a amputar las lolas (los senos). (…) Yo estaba dispuesta a todo, pero tenía la certeza de que me iba a morir (…).
Mis padres disimulaban su horror con sonrisas y palabras de aliento. Mi esposo, para no desmoronarse, les seguía la corriente, y yo (…) jugaba el juego de las sonrisas y en el fondo pedía que se acercara un ladrón y me pegara un tiro de una buena vez”.
Así, sin tabúes, narraba Eva Ekwall (fallecida en diciembre de 2011) en su libro "Fuera de foco" cómo recibió la noticia de que tenía cáncer, diez años después de haber sido coronada Miss Venezuela.
Como a Eva y a su familia, a millones de personas la noticia del cáncer les provoca ansiedad, negación, miedo al dolor, pensamientos sobre la muerte, rabia.

Esto es un error”, “no va a ser tan malo”, “por qué a mí”.
“Los peores momentos son el del diagnóstico inicial y cuando se informa de que hay una recaída o que la enfermedad está avanzando a pesar del tratamiento aplicado.
"Otro momento duro es cuando se desestiman todas las opciones de tratamiento activo, “la mayoría de los pacientes acepta el diagnóstico en un plazo de tiempo más o menos breve, lo que es muy importante porque les dará fuerzas para luchar y realizar los tratamientos necesarios”


Consulta a tu médico sobre los posibles factores de riesgo de cáncer de mama que presenta tu caso. Es posible que puedas seguir ciertos pasos para reducir el riesgo de cáncer de mama, y tu médico puede ayudarte a idear un plan para tal fin. Tu médico, por su parte, debe estar atento a cualquier otro factor de riesgo que no puedas controlar para entender perfectamente el nivel de riesgo que presentas. Esto le permite hacer recomendaciones sobre estudios de detección de la enfermedad: qué análisis debes hacerte y cuándo debes comenzar con ellos.


Fuentes
Google
 breastcancer.org









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